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24 sept. 2011

Elige... La generosidad

Desde el primer momento en que abres tus ojos en la mañana, puedes programar positivamente tu día; desde darle gracias a Dios por el descanso recibido y aprovechar uno de los más grandes poderes que nos ha sido concedido a los seres humanos: el poder de elegir. Tú tienes la capacidad de elegir lo que quieres ser o hacer. Por eso cada mañana, elige ser feliz
Elige perdonar en lugar de condenar.
Elige reír en lugar de llorar.
Elige alabar en lugar de criticar.
Elige construir en lugar de destruir. 
Elige perseverar en lugar de renunciar. 
Elige amar en lugar de odiar...  
Y elige vivir en lugar de morir… 
Además, conviene tener siempre presente quienes somos, no solo para estar en paz con nosotros mismos, sino por que así podremos proyectar hacia otros lo que está en nuestro interior. Recuerden que "de la abundancia del corazón habla la boca". Ser auténticos, mostrando en nuestra vida diaria, en las cosas más sencillas, nuestra disposición y apego a la verdad y justicia, y no a las apariencias; demostrando aprecio honrado y sincero. "Preocúpate más por tu carácter que por tu reputación. Tu carácter es lo que realmente eres, mientras que tu reputación es solo lo que los otros creen que tú eres." Dale Carnegie. 
Es importante, también, elegir la generosidad, que es el principio de la mayor riqueza que el hombre puede tener. Y no solamente se puede ser generoso en lo material. Ser generoso con nuestro tiempo para compartir con otros; para consolar a los que sufren, amparar a los desamparados, y llenar de esperanzas los corazones afligidos.  
Todos podemos ser generosos. Todos tenemos algo que dar. Todos podemos calmar las necesidaes de un corazón atormentado.               
Todos tenemos algo que alguien está necesitando.
"Conviene, por una parte ser generoso cuando se da y, por otra, no mostrar dureza en reclamar lo que nos deben, y en toda suerte de transacciones cuando vendemos, cuando compramos, cuando damos o recibimos un alquiler, en las relaciones de vecindad en la ciudad y en el campo, manifestarse ecuánime, afable, dispuesto a ceder en muchos casos de su propio derecho, manteniéndose siempre en lo posible y más que en lo posible alejados de los pleitos. Renunciar un poco al propio derecho no solamente es generosidad, sino muchas veces también ventajoso. Pero hay que tener siempre en cuenta la hacienda familiar, porque ciertamente dejarla arruinar es algo vergonzoso; hay que proceder de forma que se eviten en todo momento las sospechas de avarientos y de miserables. El poder ser generoso, sin despojarse del patrimonio, es ciertamente el fruto mayor de la riqueza" Cicerón

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