3/7/2013

La batalla entre el Amor y el Odio

La batalla entre el Amor y el Odio
Hubo una vez en la historia del mundo un día terrible en el que ODIO, que es el rey de todos los malos sentimientos, los defectos y las malas virtudes, convocó a todos sus súbditos a una reunión urgente. Vinieron de todas partes del mundo. Los deseos más perversos del corazón humano llegaron a esta reunión, con curiosidad por saber cuál era el propósito.


Cuando estuvieron todos reunidos, ODIO se puso de pie y dijo: "Los he reunido a todos porque deseo con todo mi corazón matar alguien". Los asistentes no se extrañaron mucho pues era ODIO quien les estaba hablando y él siempre quería matar a alguien, sin embargo todos se preguntaban entre sí quien era tan difícil de matar para que ODIO, los necesitara a todos. "Quiero voluntarios que maten al odioso AMOR, -dijo nuevamente Odio-. Muchos sonrieron, ya que casi todos querían hacerlo de una u otra forma.
 
El primer voluntario fue Mal Carácter. -Yo iré y les aseguro que en un mes, AMOR habrá muerto. Provocaré tal discordia e ira que no lo soportará - les dijo a todos.


Al cabo de un mes se reunieron otra vez para escuchar lo sucedido, pero “Mal Carácter” tenía malas noticias. -Lo siento, lo intenté todo pero cada vez que yo sembraba una discordia, AMOR la superaba y salía adelante -se  lamentó.

Fue entonces cuando, se ofreció Ambición, que haciendo alarde de su poder dijo: En vista de que Mal Carácter fracasó, iré yo. Desviaré la atención de AMOR hacia el deseo por la riqueza y el poder, y no podrá vencer la tentación. No fallaré. 

Ambición inició el ataque hacia su víctima, quien efectivamente cayó herida, pero después de luchar ferozmente, renunció a todo deseo de poder y triunfó.
  
ODIO se enfureció por el fracaso de “Mal Carácter” y “Ambición” y decidió enviar a “Celos”, quien burlón y perverso inventaba toda clase de artimañas y situaciones para despistar y llenar de dudas y sospechas infundadas a su adversario AMOR. Pero éste no tenía ninguna intención de morir, y con valentía y fortaleza lo venció.


Año tras año, ODIO siguió en su lucha y envió a sus más hirientes compañeros: “Frialdad”, “Egoísmo”, “Indiferencia”, “Pobreza” y a muchos otros, pero todos fracasaron, porque cuando AMOR se sentía desfallecer, tomaba de nuevo fuerzas y todo lo superaba. 

ODIO, convencido de que AMOR era invencible, les dijo a los demás: -Nada se puede hacer, hemos perdido la batalla. AMOR lo ha soportado todo, llevamos muchos años insistiendo y no lo hemos logrado.


De pronto, de un rincón del salón se levantó un sentimiento poco conocido, su rostro era poco visible, por lo que nadie lo reconoció. Con voz muy firme y con mucha autoridad, dijo: -Yo me encargaré de AMOR.
Confundido, pero con mucha alegría, ODIO dijo: -Ve y hazlo.

Tan sólo habían pasado unos días cuando ODIO volvió a llamar a todos los malos sentimientos para comunicarles que después de mucho esperar por fin: AMOR había muerto.
El sentimiento poco conocido se puso de pie, se dirigió a los presentes y les dijo: -Ahí les entrego el cuerpo sin vida de AMOR. Está muerto como deseaban todos ustedes. Y sin decir nada más se marchó.


-¡Espera! -dijo ODIO- ¿Cómo has podido vencerlo en tan poco tiempo? ¿Acaso no hizo el menor esfuerzo para sobrevivir? ¿Quién eres tú?

El sentimiento mostró por primera vez su horrible rostro y dijo: -Soy LA RUTINA.


En los pequeños detalles es donde se libra la batalla del odio contra el amor: el amor alienta, el odio abate; y  según dijo alguna vez Mauricio Fornos: el amor sonríe, el odio gruñe; el amor atrae, el odio rechaza; el amor confía, el odio sospecha; el amor enternece, el odio enardece; el amor canta, el odio espanta; el amor tranquiliza, el odio altera; el amor guarda silencio, el odio vocifera; el amor edifica, el odio destruye; el amor siembra, el odio arranca; el amor espera, el odio desespera; el amor consuela, el odio exaspera; el amor suaviza, el odio irrita; el amor aclara, el odio confunde; el amor perdona, el odio intriga; el amor vivifica, el odio mata; el amor es dulce, el odio es amargo; el amor es pacífico, el odio es explosivo; el amor es veraz, el odio es mentiroso; el amor es luminoso, el odio es tenebroso; el amor es humilde, el odio es altanero; el amor es sumiso, el odio es jactancioso; el amor es manso, el odio es belicoso; el amor es espiritual, el odio es carnal. El amor es sublime, el odio es triste...

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