15/7/2012

El vendedor más grande del mundo: Sexto pergamino


Hoy seré dueño de mis emociones.

La marea sube; la marea baja. Pasa el invierno y llega el verano. Declina el verano y aumenta el frío. El sol sale; el sol se pone. La luna está llena, la luna es negra. Llegan los pájaros, y luego parten. Florecen las flores; las flores se marchitan. Se siembra la semilla, se recoge la cosecha. La naturaleza toda es un ciclo de estados de ánimos y yo soy parte de la naturaleza; y así como la marea, subirán mis estados de ánimo; mis estados de ánimo bajarán.


Es una de las estratagemas de la naturaleza, escasamente comprendida, que cada día amanezco con estados de ánimo que han cambiado desde ayer. El gozo de ayer se convertirá en la tristeza de hoy; sin embargo la tristeza de hoy pasará a ser el gozo del mañana. Dentro de mí hay una rueda que cambia constantemente de la tristeza al gozo, de los transportes de alegría a la depresión, de la felicidad a la melancolía. Al igual que las flores, los capullos de gozo de hoy se marchitarán y abatirán, y sin embargo recordaré que las flores secas de hoy llevan la semilla del pimpollo del mañana; así también la tristeza de hoy contiene la simiente del gozo del mañana.

Hoy seré dueño de mis emociones.

¿Y cómo dominaré estas emociones a fin de que cada día sea productivo? Porque a menos que mi estado de ánimo sea el correcto, mi vida será un fracaso. Los árboles y las plantas dependen del tiempo para florecer, pero yo elaboro mi propio tiempo; qué digo, lo llevo conmigo. Pero si yo les ofrezco a mis clientes lluvia y lobreguez y tinieblas y pesimismo, reaccionarán con tristeza, tinieblas y pesimismo y no me comprarán nada. Si les ofrezco gozo y entusiasmo y claridad y alegría a mis clientes, reaccionarán con gozo y entusiasmo, claridad y alegría, y mi tiempo producirá una cosecha de ventas y un granero de oro.
Pero, ¿cómo dominaré mis emociones a fin de que todos los días sean días felices y productivos? Aprenderé este secreto de los siglos: Débil es aquel que permite que sus pensamientos controlen sus acciones; fuerte es aquel que obliga a sus acciones a que controlen sus pensamientos. Todos los días cuando despierte, seguiré este plan de batalla antes de ser capturado por las fuerzas de la tristeza, de la autocompasión y del fracaso. Si me siento deprimido, cantaré:

Si me siento triste, reiré.
Si me siento enfermo, redoblaré mi trabajo.
Si siento miedo, me lanzaré adelante.
Si me siento inferior, vestiré ropas nuevas.
Si me siento inseguro, levantaré la voz.
Si siento pobreza, pensaré en la riqueza futura.
Si me siento incompetente, recordaré éxitos pasados.
Si me siento insignificante, recordaré mis metas.
Hoy seré dueño de mis emociones.

De aquí en adelante, sabré que solo aquellos con habilidad inferior no podrán estar siempre a su nivel más alto, y yo no soy inferior. Habrá días cuando tenga que luchar constantemente contra fuerzas que me desgarrarían. Aunque el desánimo y la tristeza son fáciles de reconocer, hay otros que se nos aproximan con una sonrisa y con un amistoso apretón de manos pero también pueden destruirnos. Contra ellos, también debo estar siempre en estado de alerta. Si se apodera de mí la confianza excesiva, recordaré mis fracasos. Si me siento inclinado a entregarme con exceso a la buena vida, recordaré hambres pasadas. Si siento complacencia, recordaré a mis competidores. Si disfruto de momentos de grandeza recordaré momentos de vergüenza. Si me siento todopoderoso, procuraré detener el viento. Si alcanzo grandes riquezas, recordaré una boca hambrienta. Si me siento orgulloso en exceso recordaré un momento de debilidad. Si pienso que mi habilidad no tiene igual, contemplaré las estrellas.

Y con este nuevo conocimiento comprenderé también y reconoceré los estados de ánimo de aquél a quien visite. Toleraré su enojo y su irritación de hoy porque no sabe el secreto de dominar su mente. Puedo resistir sus saetas e insultos porque ahora sé que mañana cambiará y será un gozo visitarlo. No juzgaré más a un hombre por una sola visita; no dejaré jamás de visitar de nuevo mañana a aquel que hoy me demuestra odio. Hoy no comprará carrozas de oro por un centavo, y sin embargo mañana canjeará su casa por un árbol. El conocimiento que tengo de este secreto será la llave que me abra las puertas de la riqueza. De aquí en adelante reconoceré e identificaré el misterio de los estados de ánimo de toda la humanidad, y en mí. Desde este momento estoy preparado para dominar cualquier tipo de personalidad que se despierta en mi todos los días. Dominaré mis estados de ánimo mediante una acción positiva y cuando haya dominado mis estados de ánimo, controlaré mi destino.

Hoy controlo mi destino, y mi destino es el de convertirme en el vendedor más grande del mundo.
Seré dueño de mi mismo.
Seré grande.

Del libro El vendedor más grande del mundo: Og Mandino

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