Persistiré hasta alcanzar el éxito.
En el Oriente los toros jóvenes son puestos a prueba en
cierta forma para la corrida en la plaza. Estos toros son traídos a la plaza y
se les deja atacar al picador que los pica con una lanza. La bravura de cada
toro se calcula entonces con cuidado, según la veces que demostró su
disposición de embestir a pesar de la picadura de la lanza. De aquí en adelante
reconoceré que todos los días la vida me pone a prueba en igual forma. Si
persisto, si sigo probando; si continúo embistiendo, alcanzaré el éxito. En este mundo no nací en derrota, ni el fracaso corre por
mis venas.
