Habría sido feliz…
Habría nacido en uno de los días de Julio
según las cuentas de mamá.
Habría salido con unos ojazos claros como la yerba
con cabellos ondulados como los de papá
y una sonrisa siempre dispuesta…
Tendría quizás más amigos que amigas
y escogería un pequeño cachorro como mi mascota favorita.
Y lo habría llamado “pulgas”.
Habría sido el más obediente de todos

