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24 jul 2013

Las 8 mentiras de mamá

Las 8 mentiras de mamá
Esta historia comienza cuando era niño… nací pobre.  A menudo no teníamos suficiente para comer.  Cuando teníamos algún alimento, Mamá solía darme su porción de arroz.  Mientras pasaba su arroz a mi tazón, solía decir: “Cómete este arroz, hijo, yo no tengo hambre”.  Aquella fue la primera mentira de Mamá.

Al crecer, Mamá renunció a su tiempo libre para pescar en un río cercano a nuestra casa; ella esperaba que de los peces que pescase, me podría proveer de un alimento más nutritivo para mi crecimiento.  Una vez, cuando sólo había pescado dos peces, hizo sopa de pescado.  Mientras tomaba la sopa, Mamá se sentó a mi lado y comió lo que quedaba en el hueso del pez que me había comido. Mi corazón se estremeció al verla.  Una vez que le pasé el otro pescado, lo rehusó y dijo: “Cómete el pescado, hijo, a mí en realidad no me gusta el pescado”.  Esa fue la segunda mentira de Mamá.

Cuando, para poder pagar mi educación, Mamá fue a una fábrica de fósforos para traer a casa algunas cajetillas usadas, las que llenaba con cerillas nuevas.  Esto la ayudaba a ganar algún dinero para cubrir nuestras necesidades.  Una noche invernal me desperté y hallé a Mamá llenando las cajetillas a la luz de una vela.  Así que le dije: “Mamá, vete a dormir; es tarde, puedes seguir trabajando mañana en la mañana”.  Mamá sonrió y dijo: “Vete a dormir, hijo, no estoy cansada”.  Esa fue la tercera mentira de Mamá.

Cuando tuve que hacer mi examen final, Mamá me acompañó.  Después del amanecer, ella me esperó por horas en el calor del día.  Cuando sonó la campana, corrí a encontrarme con ella… Mamá me abrazó y me dio un vaso de té que había preparado y puesto en un termo. El té no era tan fuerte como el amor de Mamá.  Viéndola cubierta de sudor, le pasé mi vaso y le pedí que tomase también.  Mamá dijo: “Toma tú, hijo, que yo no tengo sed.”  Esa fue la cuarta mentira de Mamá.

Tras la muerte de Papá, Mamá tuvo que desempeñar el papel de ambos.  Mantuvo su empleo anterior; tenía que satisfacer sola nuestras necesidades.  Nuestra vida familiar se tornó más complicada, pasábamos hambre.  Viendo empeorar nuestra condición familiar, mi bondadoso tío, quien vivía cerca a nuestra casa, vino a ayudarnos a resolver nuestros problemas grandes y pequeños.  Nuestros otros vecinos vieron que estábamos en pobreza por lo que aconsejaban a Mamá que se volviera a casar.  Pero ella rehusó casarse de nuevo diciendo: “No necesito amor”.  Esa fue la quinta mentira de Mamá.

Al terminar mis estudios y obtener un empleo, llegó el tiempo para que mi anciana madre se jubilase pero ella siguió yendo al mercado cada mañana para vender algunos vegetales.  Yo le seguía enviando dinero pero ella era persistente y aún me enviaba de vuelta el dinero diciendo: “Tengo suficiente”.  Esa fue la sexta mentira de Mamá.

Seguí mis estudios de maestría a tiempo parcial.  Financiado por la corporación estadounidenses para la cual trabajaba, tuve éxito en mis estudios.  Con un gran aumento en mi salario, decidí traer a Mamá a disfrutar la vida en los Estados Unidos pero ella no quiso molestar a su hijo.  Me dijo: “No estoy acostumbrada a vivir por lo alto”.  Esa fue la séptima mentira de Mamá.

En su vejez, Mamá fue atacada por el cáncer y tuvo que ser hospitalizada.  Como ahora vivía al otro lado del océano, fui a casa a ver a Mamá, quien se hallaba encamada tras una operación.  Mamá intentó sonreír pero yo estaba quebrantado por verla tan delgada y frágil.  Pero Mamá dijo: “No llores, hijo, no me duele”.  Esa fue la octava mentira de Mamá… y diciéndola, falleció.

16 jul 2013

La almohada y la frazada

La almohada y la frazada
Hace mucho tiempo, una niña de una familia adinerada se preparaba para ir a la cama. Decía sus oraciones cuando oyó un sollozo a través de su ventana. Un poco asustada, se asomó por su ventana. Otra niña, quien parecía de su misma edad y desposeída estaba parada en el callejón junto a la casa de la niña rica.

Su corazón se identificó con la niña desposeída, ya que estaban en lo más frío del invierno, y la niña no tenía frazada, tan sólo viejos periódicos que alguien había tirado. A la niña rica se le ocurrió una brillante idea. Llamó a la otra niña y le dijo:

“Hey, tú, por favor acércate a mi puerta”. La niña desposeída estaba tan asombrada que solo pudo asentir.

Tan rápido como se lo permitieron sus piernas, la niñita bajó las escaleras hasta el closet de su madre y tomó una vieja frazada y una gastada almohada. Tuvo que caminar lentamente a la puerta del frente para no tropezar con la frazada que colgaba, pero finalmente lo logró. Dejando caer ambos artículos, abrió la puerta.

Parada allí estaba la niña desposeída, visiblemente atemorizada. La niña rica sonrió cálidamente y le entregó ambos artículos a la otra niña. Su sonrisa se ensanchó al observar la genuina sorpresa y felicidad en el rostro de la otra niña. Ella se fue a la cama increíblemente satisfecha.

A media mañana del día siguiente alguien tocó a la puerta. La niña rica voló a la puerta esperando ver a la otra niña allí. Abrió la puerta y allí estaba la otra niñita. Su rostro se veía feliz y sonrió. “Supongo que no querrás estos de vuelta”, le mostró la almohada y la frazada.

La niña rica abrió su boca para decirle que podía quedárselos cuando se le ocurrió otra idea. “No, sí los quiero de vuelta”. El rostro de la niña desposeída se entristeció, pues no era la respuesta que había anticipado. A desgano, dejó los gastados artículos en el umbral y se volteó para irse cuando la niña rica le gritó: “¡Espera! Quédate allí”.

Se volteó a tiempo para ver a la niña rica corriendo escaleras arriba y por un largo corredor. Decidiendo que sin importar lo que la niña rica hiciese, no valía la pena esperar, iba a marcharse cuando vio a la niña rica, cargada con una nueva frazada y almohada. “Ten éstas”, dijo suavemente. La niña desposeída vió que aquella frazada y almohada eran nuevas. “Son las mías” le susurró la niña rica. “Ahora son tuyas”.

Al crecer las dos, no se vieron mucho, pero nunca estuvieron muy lejos la una de la otra en sus mentes. Un día, la niña rica que ahora era una mujer rica, recibió una llamada telefónica de alguien. Un abogado que decía que necesitaba verla en su oficina.

Cuando llegó a la oficina, le dijo lo que había pasado. Hace cuarenta años, cuando ella tenía nueve años, había ayudado a una niña necesitada que creció para convertirse en una mujer de clase media con esposo y dos hijos. Ella había muerto recientemente y le había dejado algo en su testamento. “Aunque”, dijo el abogado, “es la cosa más peculiar. Le dejó una almohada y una frazada”.

Hay cosas en la vida que quizás no tengan mucho precio para algunos, pero para otros pueden ser de mucho significado, especialmente cosas que con amor y comprensión y mucho corazón alguien compartió. Hay mucho que podemos hacer y que podría impactar la vida de otros. Hoy puede ser ese día en que podrías impactar la vida de otro con un gesto, un presente o solo una sonrisa pero con mucho corazón.

3 jul 2013

La batalla entre el Amor y el Odio

La batalla entre el Amor y el Odio
Hubo una vez en la historia del mundo un día terrible en el que ODIO, que es el rey de todos los malos sentimientos, los defectos y las malas virtudes, convocó a todos sus súbditos a una reunión urgente. Vinieron de todas partes del mundo. Los deseos más perversos del corazón humano llegaron a esta reunión, con curiosidad por saber cuál era el propósito.


Cuando estuvieron todos reunidos, ODIO se puso de pie y dijo: "Los he reunido a todos porque deseo con todo mi corazón matar alguien". Los asistentes no se extrañaron mucho pues era ODIO quien les estaba hablando y él siempre quería matar a alguien, sin embargo todos se preguntaban entre sí quien era tan difícil de matar para que ODIO, los necesitara a todos. "Quiero voluntarios que maten al odioso AMOR, -dijo nuevamente Odio-. Muchos sonrieron, ya que casi todos querían hacerlo de una u otra forma.
 
El primer voluntario fue Mal Carácter. -Yo iré y les aseguro que en un mes, AMOR habrá muerto. Provocaré tal discordia e ira que no lo soportará - les dijo a todos.

21 dic 2012

El Angel



El Angel
Hace mucho tiempo en el cielo un ángel miraba la tierra con cierta cólera y burla. Sus ojos miraban un mundo al cual él no le hallaba ningún sentido. Es más, los humanos le parecían tan poca cosa. Seres que no sabían amar. De pronto sin darse cuenta sus pensamientos fueron en voz alta. Y dijo así: -pobres humanos, sus torpes cabezas confunden todo con el amor, para ellos todo es sufrimiento. No conocen nada del amor, mucho menos de lo que significa: dolor o pena. Estas personas ignorantes jamás sabrán lo que es el amor. No puedo entender como Dios creó tanta imperfección.

Dios, que todo lo oye, al escuchar lo que el ángel había dicho sintió mucha pena. Acercándose a él le dijo:

-Ángel mío ¿por qué tanta cólera? ¿Acaso crees que es fácil para ellos vivir de la forma en que viven en ese mundo? Tú, mi ángel, lo tienes todo, aquí no hay hambre, enfermedad, muerte… Sé que ellos tienen mucho que aprender, pero es parte de ser mejores, de estar algún día en tu lugar; pero eso no los hace insignificantes. ¿Por qué tanto desprecio para con mis pequeños hijos y por qué tanta cólera de tu parte? Angel mío, debes aprender una lección y por eso te enviaré a la tierra como un ser humano y pasarás por todas las cosas que ellos pasan, serás uno más entre ellos.

6 dic 2012

Promételo...




Promete que...
Te tratarás con gentileza
Te mirarás en el espejo 
y verás tu propia hermosura
Expresarás 3 deseos
Serás fuerte
Alimentarás tu alma
Rezarás tus oraciones
Te liberarás de los dolores
Prohibirás la ira
Vivirás un instante por vez
Escucharás música
Harás música
Buscarás inspiración
Aprenderás
Creerás en los cuentos de hadas 
y en la magia de tus sueños
Te abrazarás
Sentirás brillar el Sol
Volverás a crecer
Por siempre recordarás 
que tienes un ángel guardián
que te protege y hallarás la esperanza...
Y a tu verdadero amor...

23 ago 2012

Valorando a la esposa

Valorando a la esposa
Un hombre preguntó a un sabio si debía quedarse con su esposa o con su amante; el sabio tomó dos flores en su mano. Una rosa y un cactus y le preguntó al hombre:

-¿Si yo te doy a escoger una flor, cuál elegirías?

El hombre sonrió y dijo:

-La rosa... ¡Es lógico!

-A veces los hombres se dejan llevar por la belleza externa o lo mundano -respondió el sabio-. Y eligen lo que brilla más o lo que valga más; pero en esos placeres no está el amor. Yo me quedaría con el cactus porque la rosa se marchita y muere rápidamente; el cactus en cambio, sin importar el tiempo o el clima seguirá igual: verde con sus espinas. Tu mujer conoce tus defectos, tus debilidades, tus errores, tus gritos, tus malos ratos, y aún así está contigo... Tu amante conoce tu dinero, tus lujos, los espacios de felicidad y tu sonrisa, por eso está contigo. Ahora dime, ¿con quién te quedarías?

Mujer

A veces pequeña, a veces inmensa
Luz y sombra. Pasión desatada y calma
Fragilidad y fuerza. Espera y silencio
Voz que grita. Mágica risa, dulce lamento
Cálido descanso, sentimiento intenso
Mano que todo lo cura, brisa que seca las lágrimas
Tierra y agua, viento y fuego
A veces todo, nunca nada...


21 jun 2012

El amor y el tiempo...


El amor y el tiempo...
Había una vez una isla muy linda y de naturaleza indescriptible, en la que vivían todos los sentimientos y valores del hombre; El Buen Humor, la Tristeza, la Sabiduría... como también, todos los demás, incluso el AMOR.
Un día se anunció a los sentimientos que la isla estaba por hundirse.
Entonces todos prepararon sus barcos y partieron. Únicamente el AMOR quedó esperando solo, pacientemente, hasta el último momento.
Cuando la isla estuvo a punto de hundirse, el AMOR decidió pedir ayuda.

22 mar 2012

Los cien días del plebeyo


Una bella princesa estaba buscando consorte.

Nobles y ricos pretendientes llegaban de todas partes con maravillosos regalos: joyas, tierras, ejércitos, tronos… Entre los candidatos se encontraba un joven plebeyo que no tenía más riqueza que el amor y la perseverancia.

Cuando le llegó el momento de hablar, dijo:
-Princesa, te he amado toda la vida. Como soy un hombre pobre y no tengo tesoros para darte, te ofrezco mi sacrificio como prueba de amor. Estaré cien días sentado bajo tu ventana, sin más alimentos que la lluvia y sin más ropas que las que llevo puestas. Esta será mi dote.

18 mar 2012

Amor de las cuatro décadas...


Quiero hablar del amor...pero no del amor juvenil, de ese amor arrebatado, inocente, nuevo, sino del amor maduro...el que llega en la cuarta o quínta década.
Quizás a algunos les parezca ridículo o sin sentido, pero
yo, que lo vivo, puedo afirmar que no.
Los años nos enseñan y se viven... van pasando como las hojas de un libro al que le damos vuelta y en el cual escribimos lo que sentimos, lo que soñamos, lo que deseamos...

22 nov 2011

Ser el mejor...


Recuerda que a pesar de todos los esfuerzos que entregues
 y toda la dedicación que pongas,
 no siempre podrás obtener lo que deseas; 
 aún así siempre tendrás la satisfacción
 de haberlo entregado todo.
 La satisfacción del deber cumplido.

 En muchas ocasiones
 el amor que profesamos
 no siempre es correspondido.
 Pero eso es tan solo una pequeña prueba
 que nos pone la vida
 para comprobar si somos o no merecedores 
del amor verdadero que está por venir.

Recuerda que el éxito es el resultado 
de la suma total de todos los errores,
y que aquel que no ha cometido errores 
es porque no ha intentado nunca nada.

Y si tenemos que elegir ser alguien,
es mejor elegir ser el peor de los buenos 
y no el mejor de los malos...

18 nov 2011

En todos mis años...


He tratado de tener más gente que me apoyen que gente que me desaprueben.

He tratado de ganar más amigos que enemigos.

He tratado de encontrar soluciones, en vez de crear conflictos.

He tratado de crear lazos que unen y no barreras que separen.

He tratado de alcanzar mis metas sin obstaculizar los sueños de alguien más.

He tratado de mirar hacia el futuro sin olvidar mi pasado.

He tratado de mantener la fe para no caer en el escepticismo.

He tratado de sembrar amor para cosechar felicidad.

He tratado de mantener la calma para pacificar mi alma.

He tratado de conservar mis recuerdos para no olvidar mis memorias.

He tratado de entender a los demás para no perder la humildad.

Y por sobre todas las cosas…Siempre...

He tratado por todos los medios de ganarme el amor de Dios 

15 nov 2011

Para tí


Éxito: En tu vida, en tus sueños.

Felicidad: Dentro de ti para que puedas compartir con los demás

Amor:  Que siempre brote de tu interior como un eterno manantial

Serenidad: En cada uno de tus actos.

Sabiduría: Para que la semilla que siembres siempre dé frutos  verdaderos

Amigos: siempre leales y dispuestos

Paciencia: Para perseverar en la búsqueda de tus sueños

Un Deseo: Que todos tus deseos se cumplan

Un Futuro: Cercano, grande y maravilloso

Y valor… Para no rendirte jamás
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