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12 dic 2012

Si no estuviera contigo...



Si no estuviera contigo

Si yo no estuviera contigo mañana… ¿Tendrías algo que decirme hoy?
Realmente valorarías los momentos que pasamos juntos; servirían de consuelo las palabras de amor que nos dijimos… ¿Guardarías un espacio para mí dentro de tu corazón?

Si supieras que mi partida es inminente, que ya no te acompañaré más en tu camino, que mi mano por fin dejará de sujetar la tuya… ¿Sentirías un poco de amor por mí?
¿Sería suficiente el amor que te brindé para que te dure para siempre?

Si hoy fuera la última vez que tus ojos puedan mirar los míos… ¿Qué me dirías…?
¿Apretarías mis manos con fuerza, besarías mis labios y tu boca susurraría en mis oídos un montón de “te quiero”…? ¿Aprovecharías la primera oportunidad para decirme que soy lo mejor que te ha pasado? ¿Dudarías?

Si yo no estuviera contigo mañana… ¿Me recordarías con ternura?
Por que si yo no estuviera contigo mañana… Nada tendría que decirte… Todo te lo he dicho ya. Todo mi cariño, todas mis alegrías… Todas mis ilusiones te las entregué… 

Por si mañana tu no estuvieras conmigo te regalé mi corazón para que te quedes allí…

Te repetí un millón de veces un “te quiero”, te besé otro millón de veces… Y a la primera oportunidad me quedaba encerrado para siempre en tus ojos…

Si yo no estuviera contigo mañana… ¿Qué sería de ti sin mí…? ¿Qué sería de mí sin ti…?

10 dic 2012

Huellas en la arena



Huellas en la arena

Una noche, en sueños, vi que con Jesús caminaba
junto a la orilla del mar bajo una luna plateada.

 Soñé que veía en los cielos mi vida representada
en una serie de escenas que en silencio contemplaba.

Dos pares de firmes huellas en la arena iban quedando
mientras con Jesús andaba como amigos conversando.

Miraba atento esas huellas reflejadas en el cielo,
pero algo extraño observé y sentí gran desconsuelo.

Observé que algunas veces al reparar en las huellas,
en vez de ver los dos pares veía solo un par de ellas.

 Y observaba también yo que aquel solo par de huellas
se advertían mayormente en mis noches sin estrellas,
en las horas de mi vida llenas de angustia y tristeza,.
cuando el alma necesita más consuelo y fortaleza.

Pregunté triste a Jesús: Señor, ¿Tú no has prometido
que en mis horas de aflicción siempre andarías conmigo?
Pero noto con tristeza que en medio de mis querellas
cuando más siento el sufrir veo solo un par de huellas.

 ¿Dónde están las otras dos que indican tu compañía,
cundo la tormenta azota sin piedad la vida mía?

Y Jesús me contestó con infinita ternura y comprensión:
Escucha bien hijo mío, comprendo tu confusión.
Siempre te amé y te amaré y en tus horas de dolor
siempre a tu lado estaré para mostrarte mi amor.

Más si ves solo dos huellas en la arena al caminar
y no ves las otras dos que se debieran notar,
es que en tu hora afligida, cuando flaquean tus pasos,
no hay huellas de tus pisadas...
 
Es porque te llevo en mis brazos.

22 may 2012

El minusválido


Cuando aquel hombre entró por la puerta del cielo, pensó que todo estaba ya hecho, que ya lo había conseguido. Por fin había ido al cielo. Pero un señor con barba blanca le dijo:

- Ponte ahí, donde están los minusválidos, para tu recuperación.

Y el hombre, sorprendido, le dijo:

- Perdone, pero yo no soy minusválido.

Y el señor de la barba blanca le respondió:

18 mar 2012

Amor de las cuatro décadas...


Quiero hablar del amor...pero no del amor juvenil, de ese amor arrebatado, inocente, nuevo, sino del amor maduro...el que llega en la cuarta o quínta década.
Quizás a algunos les parezca ridículo o sin sentido, pero
yo, que lo vivo, puedo afirmar que no.
Los años nos enseñan y se viven... van pasando como las hojas de un libro al que le damos vuelta y en el cual escribimos lo que sentimos, lo que soñamos, lo que deseamos...

12 nov 2011

A tí...

A tí...
 que siempre estás ahí... Dispuesta, complaciente, alegre y decidida.

A tí...
que elegiste contar conmigo y compartir mis penas y alegrarme los días.

A tí...
que iluminas cada tramo, cada paso que doy.

A tí...
que me quieres como yo quiero... Dulce y silenciosa.

A tí...
que llegaste y convertiste mi vida en lo que es... en lo que quiero.

A tí...
que amas sin contratiempos, sin demoras, sin más temores...

A tí...
que llenas de amor todos los rincones, todos los espacios.

A tí...
que me contagias de tus ganas, de tus alegrías, de tu ternura.

A tí...
que más que ayer, eres mi presente, mi futuro... Mi promesa cumplida...

A tí...
que me ragalaste un montón de días felices...

A tí...
que te busqué en mis noches tristes, en mis días de lluvia... En mi cielo sin estrellas...

A tí...
que a nadie en este mundo amaré como te quiero a tí...

A tí... Y para tí, mi vida, mis sueños... Mi presente y mi futuro...

8 oct 2011

Hace Mucho Tiempo...


Hace mucho tiempo...
Prometí no enojarme, y sin darme cuenta me enfurecía el no lograrlo; cada mañana me levantaba queriendo al mundo y el mundo no me quería a mí, y me era más sencillo odiarlo también.
Hace mucho tiempo...
Me faltaba el tiempo para mí y se lo robaba a mi familia, sin saber que el tiempo que perdía sin ellos ya no lo volvería a tener, y el tiempo robado me hacía un extraño para ellos.
Hace mucho tiempo...
Vendía mi amor y mis favores buscando
alimentar mi orgullo
sin saber que éste era un monstruo 
que no se saciaba nunca.
Hace mucho tiempo...
Creía que para llegar “lejos”
no importaba a quien tenías que pasar por encima,
sin saber que las heridas que provoques 
son una carga que no te dejarán avanzar.
Hace mucho tiempo...
Yo había perdido la fe.
Hace mucho tiempo...
Pensaba que nadie podía creer en mí.
Hace mucho tiempo...
Que nadie me abrazaba con tanta ternura… 
como lo haces tú...
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