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4 oct 2011

Señor...

Señor...

...Ayúdame a decir la verdad
delante de los fuertes y a no decir
mentiras para ganarme el aplauso
de los débiles.

Si me das fortuna, no me quites la razón.
Si me das éxito, no me quites la
humildad.
Si me das humildad, no me quites
la dignidad.

Ayúdame siempre a ver la otra
cara de la medalla,
no me dejes inculpar de traición
a los demás por no pensar
igual que yo.

Enséñame a querer a la gente

Con El Tiempo...

 
Con el tiempo aprendes la sutil diferencia que hay entre tomar la mano de alguien y encadenar un alma.
Con el tiempo aprendes que el amor no significa apoyarse en alguien y que la compañía no significa seguridad.
Con el tiempo...empiezas a entender que los besos no son contratos, ni  los regalos promesas.
Con el tiempo aprendes que estar con alguien porque te ofrece un buen futuro significa que tarde o temprano querrás volver a tu pasado.
Con el tiempo...te das cuenta que casarse solo porque "ya me urge" es una clara advertencia de que tu matrimonio será un  fracaso.
Con el tiempo comprendes que solo quien es capaz de amarte con tus defectos, sin pretender cambiarte, puede brindarte toda la felicidad que deseas.
Con el tiempo te das cuenta de que si estas al lado de esa persona solo por acompañar tu soledad, irremediablemente acabarás no deseando volver a verla.
Con el tiempo te das cuenta de que los amigos verdaderos valen mucho más que cualquier cantidad de dinero.

1 oct 2011

Para Mi Viejita...

Debí haber aprovechado más el tiempo que pasaba contigo. Debí escuchar con más atención cada palabra que me decías, cada sonrisa que me dedicabas, cada caricia y cada oración que lanzabas pidiendo por mí. Me regalaste tu vida, tu alma y me diste todo el amor que pudiste para que sea feliz. Cuántas veces no llené tus ojos de lágrimas y esas tantas veces tus brazos siempre me recogieron. Solías  llenarme de sueños y llevarme a un mundo maravilloso donde no existía desesperanza. Donde yo era quien llegaba a salvarte de esta vida tuya llena de infortunio. Renunciaste a tus sueños por cuidar los míos, no buscaste una razón para vivir: me hiciste tu razón de vivir. Me amaste aún sabiendo que más tarde, ya adulto,  yo podría fallarte. Y lo hice. No una, sino muchas veces. En tu corazón no había espacio para el rencor. Me amaste sin condición, sin pedir nada a cambio. Y yo no entendí que lo menos que podía hacer era devolverte ese amor con más amor.
Perdóname por comprender demasiado tarde que tu único pecado era amar con locura, y tu única necesidad el sentirte amada.
Perdóname por las veces que mis brazos no buscaron tus abrazos, y mi boca no pronunció un te quiero.
Perdóname por olvidar que debía ser yo el que llegaba a salvarte de esa vida tuya llena de infortunio.
Perdóname, viejita, hoy… Perdóname mañana… Perdóname siempre… Que me faltará la vida para olvidarte…

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